
El sonido de la única detonación alarmó a los familiares y vecinos. Sucedió el domingo.
“Leo vente mi niño, vamos a la casa, mañana tienes que regresar a la escuela”, eran las palabras que entre lágrimas decía la mamá del Leomar Jesús Quintero Jara.
Para ese instante el cadáver del pequeño de 10 años yacía en el interior de la casa. Tenía un disparo en la boca que le destrozó la mitad de la cara.
Todo ocurrió dentro de una vivienda ubicada en la calle 10-15 de la urbanización Nueva Chirica, en San Félix.
Aproximadamente a las 9:00 de la mañana del domingo los funcionarios de la Policía del Estado Bolívar, recibieron el reporte.
Cuando los oficiales adscritos a la comisaría Francisca Duarte, llegaron al sitio, la casa ya estaba rodeado por los familiares vecinos y niños de la comunidad.
Entre ellos comentaban que Leomar estaba manipulando una escopeta y se le disparó de forma accidental.
Los vecinos comentaron que escucharon el sonido de una detonación y de inmediato salieron para conocer que había pasado.
Los gritos de las tías de Leomar confirmaron la desgracia.
Aunque rápidamente se acercaron a la vivienda para ayudar, por el niño no hubo nada que hacer, su muerte fue rápida.
Cuando la mamá de Leomar llegó a la casa, no pudo verlo, se quedó sentada en una silla al lado de la vivienda; desde allí lo llamaba una y otra vez, no podía creer que el mayor de sus tres hijos estaba muerto.
Mala noticia
Leomar durante los fines de semana se iba a la casa de sus abuelos paternos para compartir con su papá.
El domingo debía tomar su ropa y regresar a la casa de su mamá ubicada en el sector Primero de Mayo.
De acuerdo con la versión de los testigos en la mañana Leomar fue hasta la casa de su mamá a buscar una tablet.
Aunque la mujer le pidió que se quedara en la casa de una vez, el niño decidió regresar a donde sus abuelos.
Dicen que Leomar compartía con su hermano y un primo dentro de la casa.
Pero en un descuido de las personas que lo cuidaban y de su papá los menores tomaron una escopeta que estaba en uno de los cuartos.
Sin la supervisión de un adulto, los niños comenzaron a revisar el arma.
Según, Leomar la tomó y mientras la manipulaba se accionó y la bala se alojó en su cara.
El sonido del disparo fue lo que alarmó a los familiares de la víctima. Para ese entonces el papá de Leomar regresaba de la bodega.
Cubrieron el cuerpecito con una sábana mientras esperaban por las autoridades.
Otra versión
En el sitio del crimen se rumoró que sería uno de los niños que acompañaba a Leomar fue quien le disparó de forma accidental.
Presuntamente, mientras el menor utilizaba la escopeta lo apuntó y lo mató de un balazo.
Todas las versiones serán pesquisadas por los detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.
La herida en la cara hace presumir a los funcionarios que a Leomar le dispararon.
Sin embargo, será el avance de las averiguaciones lo que determine lo que en realidad pasó dentro de la vivienda.
En el sitio del crimen se rumoró que sería uno de los niños que acompañaba a Leomar fue quien le disparó de forma accidental.
Presuntamente, mientras el menor utilizaba la escopeta lo apuntó y lo mató de un balazo.
Todas las versiones serán pesquisadas por los detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.
La herida en la cara hace presumir a los funcionarios que a Leomar le dispararon.
Sin embargo, será el avance de las averiguaciones lo que determine lo que en realidad pasó dentro de la vivienda.
Pesquisas
A los pocos minutos del crimen arribó la comisión de la División de Investigaciones Contra Homicidios.
Los sabuesos permanecieron en la escena del crimen por más de hora. Colectaron cuidadosamente cada una de las evidencias como parte de las averiguaciones.
Por ahora trabajan para esclarecer el móvil del asesinato.
También indagan la procedencia del arma que utilizaron los niños. Al parecer, estaba a vista de todos.
Aunque supuestamente es del papá de Leomar, la información no fue confirmada.
El cuerpecito fue llevado hasta el Instituto de Ciencias Forenses de la policía científica.
Por el caso no hay ningún detenido.
A los pocos minutos del crimen arribó la comisión de la División de Investigaciones Contra Homicidios.
Los sabuesos permanecieron en la escena del crimen por más de hora. Colectaron cuidadosamente cada una de las evidencias como parte de las averiguaciones.
Por ahora trabajan para esclarecer el móvil del asesinato.
También indagan la procedencia del arma que utilizaron los niños. Al parecer, estaba a vista de todos.
Aunque supuestamente es del papá de Leomar, la información no fue confirmada.
El cuerpecito fue llevado hasta el Instituto de Ciencias Forenses de la policía científica.
Por el caso no hay ningún detenido.