Lo mataron para robarle el carro


Tres hombres sometieron a dos amigos para atracarlos. Más tarde, uno de los hampones fue dado de baja por el Cicpc.
La reunión era en el sector Core 8, específicamente en la UD 338, Puerto Ordaz. Había una fiesta de minitecas y los jóvenes comenzaron a llegar al lugar desde muy temprano.

Yosmar José Filoza Bermúdez, de 29 años, arribó junto a su amigo Jorge Luis Hurtado Pico, de 23. Ambos disfrutaron de la celebración hasta las 2:30 de la madrugada del domingo, cuando decidieron marcharse a sus casas.

Caminaron pocos metros hasta el carro de Jorge Luis, un Chevrolet Aveo dorado; los muchachos nunca se percataron que los seguían.

Apenas se subieron, tres sujetos los abordaron. Se montaron en la parte trasera y pidieron que los llevaran a Unare; presuntamente estaban muy tomados.

Dicen que se generó una discusión, pues los amigos se negaban a cumplir las órdenes de los desconocidos, hasta que uno de los sospechosos sacó un revólver y los amenazó.
A San Félix
A las víctimas no les quedó otra opción, pero en el camino todo cambió.

Quien tenía el arma obligó a Jorge Luis a conducir hacia San Félix.

Se desviaron en la Avenida Guayana, entraron por el barrio Fronteras de Guaiparo, específicamente al sector conocido como “El Hueco”.

En una zona boscosa bajaron a sus víctimas y comenzaron a robarles lo que tenían.

Les quitaron zapatos, ropa, relojes y teléfonos.

También querían quedarse con el vehículo, pero nuevamente se generó una discusión.

“Mátalos y nos llevamos el carro. Dispárales”, según gritaba uno de los delincuentes.

En la disputa, el otro sujeto accionó el arma e hirió a sus víctimas.

El primero en caer fue Yosmar, tenía varias heridas en la cabeza. Murió al instante.

Jorge Luis aprovechó un descuido de los delincuentes para subir al Aveo y escapar; sin embargo, lo alcanzó un balazo en el hombro derecho.

El muchacho llegó directo al Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo y mientras lo atendían contó a los doctores lo que sucedió.

Con el relato, los médicos notificaron a los oficiales de la Policía del Estado Bolívar, quienes se trasladaron al lugar para custodiar la escena.

Rastrearon a los sospechosos pero no tuvieron éxito. El caso pasó a manos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.

Tras levantar el cadáver e interrogar al sobreviviente, procedieron al rastreo de los hampones.
Confrontación
Las primeras pesquisas dieron con la ubicación de uno de los ladrones.

Cerca de la 1:00 de la tarde del domingo, una comisión de la División de Investigaciones Contra Homicidios fue al barrio donde tuvieron lugar los hechos.

Se supo que el implicado llegaba a su casa cuando vio las patrullas.

Apenas los detectives dieron la voz de alto, el hombre comenzó a correr y brincó por varios patios vecinos, pero los sabuesos tenían el área cercada.

Trascendió que se internó en uno de los negocios que da hacia la Guayana y desde allí disparó.

Los detectives respondieron de la misma manera y luego de varios minutos el criminal se desplomó con dos tiros en el pecho.

En una patrulla lo llevaron al hospital de Guaiparo, pero llegó muerto.

No tenía documentos para identificarlo. Vestía una franela negra, bluyín y zapatos marrones.

Era de contextura delgada, piel morena y de aproximadamente 23 años.
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