
Hace 6 años, el video de un niño de dos años fumando 40
cigarrillos al día dio la vuelta al mundo. Para muchos se trató de algo
realmente shockeante, pero a otros les resultó incluso gracioso.
Todo comenzó cuando el padre de este niño le pasó un
cigarrillo de broma cuando él apenas tenía 18 meses de edad. ¿A eso le llaman
broma? 1 año y medio después, el niño ya era un adicto a la nicotina.

Sumado a su problema con la nicotina, el niño indonesio
comenzaba a presentar un evidente sobrepeso.
A eso hay que agregarle que cada cierto tiempo sufría de
fatiga y cansancio poco común para cualquier niño.

Al ver que sus padres no hacían mucho y que sus vecinos
estaban más preocupados por grabar y subir sus videos que de ayudarlo, tuvo que
ser la comunidad internacional la diera el primer paso a la recuperación de
este niño. Lo primero que había que lograr era quitarle la custodia del niño a
sus "bromistas" padres. Y luego pensar en un plan de rehabilitación.

Finalmente los padres lograron quedarse con Ardi con el
compromiso de que lo llevarían a rehabilitación, la cual por cierto, resultó
ser un total fracaso. Si bien es cierto que el niño pudo dejar el cigarrillo (a
duras penas), encontró refugio en un nuevo vicio: la comida chatarra.
Por suerte, la comunidad internacional volvió a tomar cartas
en el asunto y, con apoyo psicológico, actividad física regular y una dieta
equilibrada, el pequeño Ardi pudo volver a ser un niño normal… como nunca antes
pudo serlo.
