La operación ordenada por Nayib Bukele busca localizar a cuatro técnicos de aviación salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de bandas armadas.
El Salvador confirmó el despliegue de más de 2.000 soldados en Haità como parte de una operación para localizar y rescatar a cuatro militares salvadoreños que permanecen desaparecidos después de una emboscada ocurrida el pasado 18 de octubre en las afueras de Puerto PrÃncipe.
Los cuatro militares son técnicos de aviación que formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión internacional respaldada por Naciones Unidas para combatir a las organizaciones criminales que controlan amplias zonas de HaitÃ.
Según las autoridades, los militares fueron atacados mientras regresaban a su base en un vehÃculo blindado. El vehÃculo recibió disparos y explosivos, provocando un incendio. Los cuatro ocupantes lograron salir, pero posteriormente desaparecieron. El gobierno haitiano considera el caso un posible secuestro.
🚨 Bukele promete recuperar a los militares
El presidente salvadoreño Nayib Bukele afirmó que su gobierno continuará con la operación hasta localizar a sus cuatro efectivos. El mandatario también aseguró que El Salvador está dispuesto a ayudar en la lucha contra las pandillas que mantienen bajo presión a la población haitiana.
La magnitud del despliegue ha generado preocupación entre expertos, debido a que todavÃa existen dudas sobre la coordinación, la cadena de mando y las reglas de enfrentamiento de las fuerzas salvadoreñas dentro de HaitÃ.
ðŸ‡ðŸ‡¹ Una crisis que continúa
Haità atraviesa una de sus peores crisis de seguridad de las últimas décadas. Las pandillas han ampliado su control territorial, mientras cientos de miles de personas han sido desplazadas por la violencia.
La ONU ha advertido además sobre el aumento de los ataques contra las fuerzas internacionales y la necesidad de impedir que continúe el ingreso ilegal de armas al paÃs.
La operación salvadoreña representa uno de los mayores despliegues militares extranjeros en Haità en los últimos años y podrÃa convertirse en un punto de inflexión en la lucha contra las pandillas.